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Historia de Bilbao

Historia de Bilbao

bilbao1575Bilbao es una ciudad con un marcado carácter comercial en su historia. Este desarrollo comercial tiene mucho que ver con su cercanía a las minas de hierro y ferrería y a la ría, como medio de transporte fluvial y marítimo.Desde esta estratégica ubicación, ofreció al comercio conexión con otras rutas internacionales a la vez que seguridad en su incorporación al mar.En los siglos XV y XVI, Bilbao se convierte en un centro de gran actividad comercial que mantenía relaciones comerciales con ciudades europeas como Brujas y Nantes y más tarde con las colonias de América y con Inglaterra.

Pero fue en el siglo XIX cuando tuvo lugar el mayor desarrollo industrial del área metropolitana. Gracias a las minas y a la industria siderometalúrgica, se fomentaron las navieras, las compañías ferroviarias, surgieron las entidades financieras y la Bolsa.

alhondiga_naifLa ampliación de la Villa de Bilbao se inicia al otro lado de la ría, casas burguesas señoriales con una planificación urbanística basada en calles rectas, plazas circulares y alamedas. La expansión del siglo XX se materializó en el actual Puente del Arenal al mismo tiempo que la Gran Vía Don Diego López de Haro se convertía en la arteria principal de la ciudad a lo largo de la cual se organizó la vida urbana y se formó el Ensanche

En 1985, el puerto pieza clave en el desarrollo de la villa comienza a planificar la estrategia para su crecimiento futuro, y este futuro es el de un puerto que, sin olvidar su vocación industrial, apuesta por la actividad comercial.

Hoy en día gracias a su estratégica ubicación Bilbao es un punto clave en el comercio nacional e internacional debido a sus excelentes comunicaciones por tierra, mar y aire.

El impacto del nuevo Abandoibarra ha influido notablemente en las calles de Bilbao. Desde la inauguración del Museo Guggenheim, la imagen de Bilbao como ciudad industrial y financiera está incorporando una nueva faceta: la de punto de destino de un turismo internacional atraído por la oferta cultural.

El Puerto, gracias a esta transformación, ha incrementado su oferta de servicios al constituirse en escala para los cruceros de pasajeros que realizan singladuras por las costas de la Europa Atlántica, haciéndose un hueco en las rutas turísticas que hasta ahora quedaban fuera de su alcance.

Una vez más, y después de casi siete siglos de existencias paralelas, la Ciudad y el Puerto siguen demostrando que, al igual que en el pasado, su presente y su futuro se encuentran estrechamente unidos.